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Entradas

Los ancianos de la montaña

Hay una historia que se cuenta por ahí, los viejos y hasta los más jóvenes la conocen. Ha pasado de boca en boca por muchos años. ¿Quién sabe cuántos? Parece que ya nadie lo recuerda.      —Buenas tardes señor, es usted Don Efraín?      —Ese mero soy yo ¿En que le puedo servir?      —Dígame señor, ¿conoce usted la historia de los ancianos de la montaña?      —Claro que sí, me la contó mi abuelo hace unos años. Me dijo que su bisabuelo los vio cuando bajaron del cielo. —respondió Efraín      —¿De verdad?      —Sí, claro. Si vienes a verlos, deberás subir por la tarde para llegar a la cima al otro día por la mañana, porque cuando sale el Sol es más probable verlos. —dijo Efraín—. Sacó uno cerillos de su gabardina y encendió un cigarrillo. —Aunque déjame decirte que no eres el primero que viene aquí por eso, y no se sabe con certeza si alguien ha logrado verlos nunca.    ...

La Villa de la rosa

    Se alcanza a escuchar a una multitud enardecida. Esto no está bien; debemos irnos de aquí, debemos hacerlo ahora que podemos. Son demasiados.      —Yo no me iré de aquí, escucha bien. Si quieres, vete tú. Yo prometí defender este lugar hasta el final.      La Villa de la Rosa no existía hace cientos de años, al igual que muchas aldeas. Fue fundada por un grupo de nómadas que buscaban un lugar donde asentarse. Nadie sabe con certeza cómo un grupo de personas pudo llegar hasta ese lugar, prácticamente inaccesible. Se encuentra en medio de un grupo de montañas muy altas, donde la mayor parte del año no da el sol. Parece que siempre es invierno allí, en medio de la nada. Al norte hay un desierto de nieve. No sé cómo decirlo, hay nieve por doquier, de esa nieve suave con la que se hacen muñecos, pero se pierde en la inmensidad. Un largo camino de nieve en el cual no es posible caminar libremente, ya que los pies se hunden hasta las rodillas. Es fác...

Nayat

     El día en que Theroc vino al mundo, soltó un llanto incontrolable que ensordeció a todos los presentes. Desde ese mismo instante, se percibió la extraordinaria fuerza que lo acompañaría, una fuerza que le permitiría volar a los escasos 5 días de haber nacido, algo completamente insólito. Inquieto, arrogante, con un carácter fuerte, así fue creciendo hasta transformarse en un ángel hermoso, como todos habían anticipado. A sus 25 años, Theroc fue honrado con el título de guardián de Retira. Esta designación conllevaba una gran responsabilidad, ya que Retira estaba poblada por seres extraños, semejantes a los ángeles pero sin alas. Eran seres despiadados y crueles, conscientes del amor pero con poca comprensión de cómo practicarlo. Nadie quería hacerse cargo de ese mundo, pues era un lugar cruel y lleno de avaricia, pero Theroc era el indicado para encargarse de ello.      Theroc debía permanecer allí toda su vida, cuidando que ningún ángel o criatura qui...

Ya no quiero verte nunca más

     Lo último que dijo fue: ― Ya no quiero verte nunca más. Ya había escuchado algo parecido hace algunos años, pero esta vez todo era diferente. La mirada de Rebeca era profunda, con los ojos cargados de lágrimas que se resistían a caer. Evitaba parpadear para que las lágrimas no saltaran de sus párpados; no quería mostrar sentimiento alguno, solo convicción, fuerza en sus palabras, una decisión que jamás había alcanzado. Pero esta vez era diferente; entendía que era lo mejor para ella, aunque no para mí. No era amor, más bien se traducía en decepción y un poco de esperanza.       Mientras me miraba, cerraba los puños con fuerza. En sus antebrazos podía ver el esfuerzo que sus delgados brazos hacían por mantener cerrados con fuerza los dedos. Sus jóvenes músculos saltaban de la piel; su delgadez permitía ver sus venas cargadas de sangre. Repitió con más fuerza, pero con una voz sollozante y entrecortada, y la última palabra de la frase no pudo ser co...

Inmortal

Antes de la caída      Ayer la lluvia fue tan fuerte que las hojas se desprendieron de sus ramas, la tierra parecía ser atacada con furia y quedó mal herida al cesar la lluvia. Las aves se refugiaron donde era posible y fue inevitable que las flores perecieran por el ataque de esas gotas tan cargadas de agua. Y eso sólo fue un día, uno cualquiera; no podría contar cada uno de los días que he vivido, pero sí los recuerdo todos. Aquí no llueve ni sale el sol, pero me gusta mirar donde sí. Me gusta mirarte en tu día a día; duermo por las noches como tú y despierto temprano por la mañana para acompañarte a tus deberes. Vivo preocupado todo el tiempo; cada cosa que haces me inquieta, si caminas sola por la calle, si cruzas una avenida o sales de noche, me preocupa la ayuda que no me permiten proveerte. Conozco todo de ti, he estado contigo desde el primer día que te vi. Te amo, no sé cómo lo sé; jamás he amado a alguien, pero lo siento en mi corazón. Los demás ángeles se burla...

De regreso a casa

Estoy cansada de todo esto. No era lo que quería para mi vida; tener que llevar esta carga me desgasta día con día. Tal vez no debí irme nunca. Una carta sobre la mesa. Tenías 3 años cuando tu madre murió. Nunca te hablé mucho de ella, debido a que no la conocí bien; sinceramente, era una desconocida para mí. Sólo fue un amor pasajero, y llegaste tú un año después. He decidido contarte esto porque ya no puedo más con esta carga, ya no quiero estar aquí. Cambiaste todo y decido irme. Once de la noche, un avión con vuelo a Londres… Me voy y te dejo ahí, con tus demonios, con los que has vivido toda tu vida, incluso antes de que yo llegara. Adiós.      A mi lado, un sujeto toma mi mano y acaricia mis nudillos. Cada cierto tiempo me mira y no despega la mirada hasta que lo volteo a ver. En cuanto lo hago, me dice con una dulce voz:  — Te amo. Yo no contesto nada de inmediato, volteo a ver por la ventanilla del avión y resisto las ganas de llorar. Una sola estrella p...

Recomendación de lectura

Los cuentos pueden leerse en cualquier orden, hay algunos que están conectados y leerlos en orden facilitan entender la historia. La serie Nayat es como sigue: Nayat - Los ancianos de la montaña - La villa de la rosa - Como un deseo en el tiempo - Col